Probablemente, la pregunta profesional que más he contestado ha sido esta: ¿Cómo se hacen y qué llevan los Gazpachos Manchegos?

Hoy me dispongo a explicárselo a ustedes, en las tres variantes en las que los podrán degustar, durante nuestras SEGUNDAS JORNADAS GASTRONOMICAS.

Me permitirán extenderme un poco más de lo que lo haría en una mesa, pero considero, que conocer de donde venimos, nos ayudará a entender este exquisito plato.

El origen de los gazpachos manchegos es pastoril. Una comida de producto sencillo y autóctono. Llamados en su comienzo “Galianos”, por las Cañadas donde los pastores elaboraban este suculento plato, llamadas galianas.

Quizá el ingrediente más pintoresco de los gazpachos sean las tortas. De hecho, desde sus orígenes hasta la actualidad, los gazpachos se sirven sobre una de estas tortas y como cubiertos, muchas personas, utilizan más de esta torta para comérselos.  De ahí viene el dicho: “De los gazpachos se come hasta la cuchara y el plato”.

Estas tortas son un pan sin levadura, hecho sencillamente con harina, aceite, sal y agua. Y terminadas en un horno de leña. Una vez tengamos la torta, y como manda la tradición, la espizcaremos a mano, a trocitos pequeños, llevando cuidado de guardar la última sin tocar, que luego nos servirá de base.

Y con la torta preparada, llega el momento de darle nuestro sello al guiso. De cocerlos con un buen caldo hecho a base de los mejores productos de nuestro entorno.

Nosotros proponemos 3 formas de elaborarlo para que puedan venir a comer este maravilloso plato manchego:

La clásica. Con su carne de caza y caracoles. Lunes, jueves y domingo.

La antigua. Viudos con pimientos y espárragos. Martes y viernes.

La moderna. Del mar, con atún, gambas y almejas. Miércoles y sábado.

Disfruten.

Ángel Martínez

Maître Hotel Blu ****